El edificio del Reina Sofía: del Hospital de San Carlos a Nouvel

El Museo Reina Sofía no es un edificio de nueva planta construido para albergar arte: es una acumulación de capas históricas que arranca en el siglo XVIII, cuando Madrid necesitaba un gran hospital, y llega hasta 2005, cuando el arquitecto francés Jean Nouvel completó su ampliación con una de las intervenciones arquitectónicas más audaces de la España contemporánea. Entender el edificio es entender parte de la historia de Madrid.

Fachada del Museo Reina Sofía con las torres de cristal de Ian Ritchie

El origen: el Hospital General de Madrid (siglo XVIII)

A mediados del siglo XVIII, Madrid carecía de un gran hospital acorde con su condición de capital imperial. La ciudad había heredado un conjunto de hospitales medievales dispersos por el casco urbano —el Hospital de la Latina, el de Antón Martín— que resultaban insuficientes e insalubres. El rey Carlos III, convencido de que una gran ciudad necesitaba grandes instituciones, ordenó la construcción de un hospital de nueva planta que centralizara la atención sanitaria de la villa y corte.

El proyecto se encomendó inicialmente al arquitecto José de Hermosilla, pero fue Francesco Sabatini —el arquitecto favorito de Carlos III, de origen italiano pero afincado en España— quien lo desarrolló y dirigió en su mayor parte. Sabatini era el mismo arquitecto que había diseñado la Puerta de Alcalá y ampliado el Palacio Real, y su impronta neoclásica es perfectamente visible en las fachadas del edificio que hoy vemos.

Las obras comenzaron en 1758 y se prolongaron durante décadas, con interrupciones debidas a problemas económicos y a los vaivenes políticos. El edificio nunca llegó a terminarse del todo según el proyecto original, que contemplaba cuatro fachadas regulares en torno a grandes patios interiores. Lo que se construyó fue una parte del conjunto proyectado, aunque de dimensiones ya considerables: una manzana entera en el barrio de Atocha, junto a la Ronda de Atocha.

El Hospital de San Carlos: dos siglos de vida sanitaria

Ya conocido como Hospital de San Carlos, el edificio funcionó como hospital de referencia de Madrid durante casi dos siglos. Fue escenario de momentos cruciales de la historia española: durante la Guerra de la Independencia acogió heridos de las batallas napoleónicas; a lo largo del siglo XIX fue escenario de avances médicos y docentes —en él trabajaron algunos de los médicos más importantes de la España contemporánea— y en la Guerra Civil fue hospital de guerra.

A mediados del siglo XX el edificio comenzó a quedarse obsoleto para las exigencias de la medicina moderna. En 1965 el hospital se trasladó a las nuevas instalaciones de la Ciudad Universitaria y el viejo edificio quedó vacío, en un avanzado estado de deterioro.

Torres y fachada acristalada del Museo Reina Sofía

La conversión en museo y las torres de Ian Ritchie (1990)

La decisión de convertir el antiguo Hospital de San Carlos en un gran museo de arte moderno se tomó en los años 80, en el contexto de la transformación cultural de la España democrática. El edificio fue rehabilitado por los arquitectos Antonio Fernández Alba y, posteriormente, el equipo dirigido por José Luis Íñiguez de Onzoño y Antonio Vázquez de Castro, que adaptaron los espacios interiores para usos museísticos.

El elemento más llamativo de esta primera fase de transformación no fue, sin embargo, la rehabilitación interior sino las dos torres de ascensores acristaladas adosadas a las fachadas del edificio, diseñadas por el arquitecto británico Ian Ritchie. Inauguradas en 1990, junto con la apertura del museo, estas torres son hoy uno de los elementos más reconocibles del conjunto: estructuras ligeras de acero y vidrio que contrastan deliberadamente con la piedra neoclásica del edificio Sabatini y ofrecen vistas panorámicas sobre los tejados del barrio de Atocha.

La intervención de Ritchie fue polémica en su momento —como casi toda incorporación de arquitectura contemporánea a un edificio histórico— pero ha acabado siendo aceptada como parte de la identidad visual del museo. Las torres no solo son funcionales: son también un símbolo de que el edificio ha cambiado de propósito, que ha pasado de curar cuerpos a albergar arte.

La ampliación de Jean Nouvel (2005): la gran cubierta roja

A comienzos del siglo XXI, el Reina Sofía había superado el espacio disponible en el edificio Sabatini. Las exposiciones temporales de gran formato, las colecciones crecientes y los servicios necesarios para un museo de primer nivel internacional —restaurante, biblioteca, auditorio, tienda— requerían más espacio. En 1999 se convocó un concurso internacional que ganó el arquitecto francés Jean Nouvel.

La ampliación se inauguró en 2005 y supuso una transformación radical de la fisonomía del museo. Nouvel propuso no un solo edificio sino tres nuevas construcciones dispuestas alrededor del patio trasero del Sabatini, conectadas entre sí y con el edificio original mediante pasarelas y galerías. El conjunto alberga la Colección 2, el auditorio, la biblioteca y la mediateca, espacios de educación y el restaurante del museo.

El elemento más impactante y reconocible de la ampliación es la gran cubierta metálica de color rojo —un rojo intenso, casi lacado, de acero esmaltado— que flota sobre el patio central a una altura considerable, creando un espacio exterior cubierto de escala urbana. Bajo esa cubierta, el patio se convierte en un lugar de transición entre el exterior de la ciudad y el interior del museo: un espacio público cubierto, protegido del sol y la lluvia, que puede utilizarse para eventos, instalaciones y simplemente para sentarse.

Patio del Museo Reina Sofía con la cubierta roja de Nouvel

El diálogo entre lo histórico y lo contemporáneo

Lo más interesante del conjunto actual del Reina Sofía es precisamente la tensión entre sus diferentes capas temporales. El edificio Sabatini, con su piedra gris y su severa articulación neoclásica, convive con las torres de cristal de Ritchie y con el acero rojo de Nouvel. No hay voluntad de homogeneidad: cada intervención habla su propio lenguaje y marca su propio tiempo.

Esta acumulación es, en cierto modo, un reflejo de la colección que alberga: el arte del siglo XX también es una conversación continua entre tradición y ruptura, entre herencia y vanguardia. El edificio es, en ese sentido, coherente con su contenido.

Edificio originalHospital General de San Carlos, comenzado en 1758
Arquitecto originalFrancesco Sabatini y José de Hermosilla
Torres de ascensoresIan Ritchie, 1990 (inauguración del museo)
AmpliaciónJean Nouvel, inaugurada en 2005
CubiertaAcero esmaltado rojo sobre el patio central
DirecciónC/ Santa Isabel 52, Madrid (junto a Atocha)

Descubre el edificio por dentro

Una visita guiada al Reina Sofía también te acerca a la arquitectura del conjunto: las salas del Sabatini, el patio de Nouvel y los espacios que conectan historia y contemporaneidad.

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Preguntas frecuentes sobre el edificio

¿Qué era antes el edificio del Reina Sofía?

El Hospital General de Madrid, también conocido como Hospital de San Carlos. Fue construido en el siglo XVIII durante el reinado de Carlos III y diseñado principalmente por Francesco Sabatini.

¿Quién diseñó la ampliación del Reina Sofía?

El arquitecto francés Jean Nouvel. Su ampliación, inaugurada en 2005, añadió tres nuevos edificios conectados por una gran cubierta metálica de color rojo sobre el patio central.

¿Qué son las torres de cristal del Reina Sofía?

Son dos torres acristaladas que alojan los ascensores panorámicos, diseñadas por el arquitecto Ian Ritchie e inauguradas en 1990 junto con la apertura del museo.

¿Cuántos edificios tiene el Reina Sofía?

El complejo está formado por el edificio Sabatini (siglo XVIII) y los tres edificios de la ampliación de Jean Nouvel (2005), todos conectados entre sí.

Contenido revisado por el equipo de Ticket Visit · junio 2026.

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